16 nov. 2016

Kilómetro 70

No será quitado el cetro de Judá,
Y el legislador de entre sus pies, Hasta que
venga Shiloh; Y a él se congregarán los pueblos….

Varios años después de estos eventos que relataremos, estoy mirando las noticias del día… Humo blanco en el Vaticano, dice el reportero, se ha elegido un nuevo Papa… un cardenal del cono sur, un argentino es la nueva figura que la iglesia, en una de sus crisis más profundas de los últimos tiempos, ha escogido para intentar insuflar un nuevo aire a sus cuadros acusados de corrupción, pedofilia, de alejamiento de la gente… Miro y me digo: esta persona yo la conozco... la he visto antes… y haciendo memoria, súbitamente se me hace presente uno de los eventos más intensos vividos en los últimos años con nuestro Maestro Silo. Vuelvo una y otra vez sobre la pregunta: ¿Qué fue todo eso que vivimos allá, en Luján? ¿Qué fuimos realmente a hacer a esa catedral, esa tarde de primavera?

Paso a relatar los hechos que golpean mi memoria desde el momento en que vi la noticia…

Corría septiembre del 2004. Habíamos llegado a Buenos Aires, a un retiro en La Cazadora... El Maestro ya andaba por esos lados y teníamos unos días antes de comenzar nuestro retiro...
Se organizó una salida para buscar un posible sitio para la Sala Sud Americana. En ese entonces estaba planteado erigir los templetes (como así llamábamos a las Salas entonces) en las autopistas principales que salen de las ciudades y dónde ya no se está ni en lo urbano, ni en lo rural… un lugar de vitrina, donde nos mostremos y se nos vea…. Donde nuestro templete se destaque fuertemente frente al paisaje más agreste y pastoril.

Así es que allí estábamos: en el km 70 de la ruta 7, una suave curva a la izquierda y el terreno justo en plena curva…. Imposible no verlo, imposible negar su existencia… Ya mucho se había negado nuestra existencia. Con una Sala allí, difícilmente nuestra presencia podría ser ignorada…

Vamos recorriendo el lugar y, entre los arboles a la distancia, a unos 10 o más km, se divisa la silueta de una catedral gótica…. Que surge desde la nada en el paisaje arbolado… 

“¿Qué es?” alguien pregunta…

“ Ahh… eso es Luján… un lugar de peregrinación de los cristianos en Argentina…
Cada cierto tiempo se organizan encuentros y peregrinaciones, donde más de un millón de personas acuden movidas por un fervor religioso muy distante del que proponen los sacerdotes de la nomenclatura de poder, en que se ha convertido la Iglesia en estos días… Ese fervor, ese sentimiento religioso popular, empapado del avance de las religiones africanas, de la Macumba y del Candomblé, corrientes que se han expresado fuertemente en Brasil y avanzan hacia el sur, incorporándose a sus rituales y proporcionando sus experiencias a vastas capas poblacionales… Sí, allí en Luján se junta mucha gente…”

Al escuchar sobre esa espiritualidad difusa, chamánica… recordé las animitas que están a los lados de las carreteras y caminos: El Gauchito Gil, La difunta Correa, San La Muerte… todas expresiones, de un clamor y de un pedido popular, que crecen día a día de forma difusa e inorgánica. Mientras la Iglesia oficial, como siempre, trata de hacer propia todas estas expresiones, sin poder detener el crecimiento de estas nuevas formas vaporosas de culto…

Interesante lugar… y el Maestro nos mira con ojos cómplices, y comenta:

“Como van las cosas para las religiones oficiales, pronto lo único que deberá hacer la gente, es marchar otros pocos kilómetros, para encontrarse con una nueva espiritualidad, más acorde a su búsqueda y necesidades más profundas”.

Y en mis adentros lo veía… miles de personas congregadas alrededor de una Sala vacía, llena de colores y de alegría y, en una escena radiante y con el sol bendiciendo esa multitud y esos encuentros, el Maestro nos hablaría de los recovecos del Espíritu, guiándonos, respondiendo nuestras preguntas más profundas y, al mismo tiempo, apuntando hacia Luján y su catedral, marcando una era que llega a su término y otra que comienza….

De pronto nos dice:

“Vamos a Luján. Vamos a recorrer y ver qué hace la gente, que siempre algo podemos aprender del sentimiento sicosocial que mueve multitudes, vamos”

Nos subimos raudamente a los dos automóviles con los que habíamos llegado hasta allí y partimos hacia esa enorme y desproporcionada catedral que se ve a la distancia, fuera de toda escala humana y disonante con la situación de la gente humilde y pobre que llena los campos y las ciudades de Latino América…

Partimos, y suavemente una pregunta lejana comienza a abrirse paso en mi interior… ¿A qué vamos, realmente?”, y luego: “¿Quiénes somos y hacia a dónde vamos?”, “¿Habrá algo allí que realmente sea de nuestro interés… y no será sólo como una ¿afirmación? de lo que no hay que hacer?

Suavemente me dejo deslizar por esos campos verdes… confiado en que aunque en nuestro espacio y tiempo cotidiano las acciones aparentan no tener ninguna relación unas con otras, desde otra vivencia todo cobra sentido y todo se nos aparece conectado y llenando los destinos del alma y del espíritu humano (borramos humano?)en su milenaria búsqueda…. Sí, fue un viaje corto, pero lleno de preguntas, las que lanzaba sin esperar ninguna respuesta… como vaciando mi conciencia de mis creencias y prejuicios normales…

Llegamos a Luján y comenzamos a recorrer el pueblo lentamente… había un cierto aire de fiesta, muchos carros tirados por caballos hermosamente aparatados, mucha gente dando vueltas… 

Nosotros a lo nuestro. Vimos las estampitas del Gauchito Gil, de la difunta Correa, junto con las otras estampitas del gran panteón de santos; hasta una fotito de Eva Perón en un rincón... que seguramente en las casas se ponen junto a la imagen de la Virgen y de Gardel… y ya en nuestros tiempos con Maradona… todo un sincretismo y una mezcla, propios del realismo mágico de nuestras tierras.

De pronto enfilamos hacia la Catedral, como movidos por un designio desconocido, por lo menos para mí y para varios de nuestro grupito… Entramos. Había mucha gente y mucha gente seguía ingresando y colocándose a los costados de la nave central…

Silo recorre la iglesia, va hasta el altar y se devuelve… mira todo atentamente. De forma especial observa a la gente que está allí, sin rezar ni hacer nada... como expectantes de una obra de teatro que comenzaría en algún momento. Esa es justamente la sensación: era como estar en el foyer de un teatro justo antes que se estrene la obra de algún director famoso… Todo es superficial, la decoración, la ropa, casi de mal gusto…

¡Qué distinta a la emoción del que en humilde búsqueda se lanza hacia su mundo interno y hacia la profundidad del espíritu! ¡El sentimiento de lo sagrado, con su silencio y vacío dador de significados! Este templo, lleno de imágenes, objetos, cuadros y cosas, ¡Qué diferente de nuestra Sala vacía y esférica! Sí, sentía este recinto muy lejano de brindar una expresión sincera, verdadera.

Y allí estábamos, conversando, viendo el comienzo de una ceremonia, como nos fuimos enterando allí mismo: una ceremonia de ordenación de un puñado de jóvenes y otros no tan jóvenes… Todo hecho para la imagen y para la foto…

Lentamente comienza el cortejo a entrar por la puerta principal... allí vienen los curas, los obispos, los sacristanes y unas pocas monjas...

Se escucha: “Aquí va el gran cómplice de la dictadura militar. Se dice que algunos sacerdotes fueron delatados por él mismo. Aquí va el arzobispo de Buenos Aires… Jorge Bergoglio….”

Suena como un llamado fuera de lugar… diría mejor, fuera del tiempo… como esos mensajes que son lanzados para que sean captados varios años después… y que al captarlos, sirven para articular una secuencia de acciones o para comprender una situación… como si fuera éste el átomo de lo que vulgarmente se llama profecía o premonición…

La Catedral queda en silencio, muchos nos estaban observando, ya que evidentemente desde que entramos se veía que nuestra comitiva no era lo esperado… y ahora, con las palabras del Maestro, ese sentimiento de que nos están observando crece aún más… En mis adentro recuerdo la intolerancia de la Iglesia hacia lo que es distinto, a las diferentes culturas y diferentes expresiones religiosas…

De súbito Silo se abre del grupo y va hacia el centro del pasillo.. los dos hombre quedan mirándose… y aquel ya no saluda a todos como si fuera un candidato e una importante elección.

Ya de vuelta, conversando con algunos amigos, miramos las fotos de esa tarde… Poco a poco vamos completando el cuadro… No es extraño que hayan decidido por una persona de estas latitudes… aquí es donde una nueva espiritualidad está naciendo, en el corazón sencillo del hombre y la mujer de América… Si Dios ha muerto en los templos, ha muerto en las imágenes, ha muerto en sus representantes, Dios o lo divino ha vuelto a renacer en los corazones de la gente sencilla y humilde, ha renacido en el corazón sencillo del hombre americano…

Intuyen que algo está pasando en estas latitudes… no religiones foráneas, importadas desde afuera por la gente de afuera, sino una espiritualidad profunda y sagrada, naciendo en los de adentro de América… No es extraño que el “Papa del fin del mundo”, como el mismo se ha livianamente designado, haciendo alusión a que Argentina es la tierra al fin del planeta, al fin del mundo… Sí, del fin del mundo, de un mundo que está en una profunda crisis y de una cultura que termina… que no tiene cómo cambiar su curso porque ha cumplido su ciclo, una pequeña cultura material que ha tratado insolentemente de adueñarse del mundo y de la gente, con un afán impositivo y uniformizante, tratando de borrar la profundidad del alma humana y de doblegar su espíritu...

Es aquí, en estas tierras donde ha nacido y se ha propagado un nuevo mensaje, una nueva espiritualidad, sin violencia, sin dogmas, sin temor…

Más piezas completan el rompecabezas… sí, Silo completó sus estudios básicos en una escuela Jesuita, de la misma congregación que el nuevo Papa… sí, fue un Jesuita el que fue enviado por su superior a la ermita de Silo el año 69, a intentar “rescatar esa oveja descarriada”… intento que por lo demás le costó la cordura y la fe al sacerdote aludido.

Como pieza final, me quedo con las palabra de Silo en Tacna, Perú, a pocos kilómetros del Parque Chaka, donde varios Maestros nos reunimos a avanzar en nuestros trabajos espirituales y a pedir por nuestro prójimo y para que las personas con poder e influencia cambien el rumbo catastrófico de nuestro planeta… esas palabras llenas de compasión y amor hacia el género humano:
“Yo reduciría como lo más importante del sentimiento cristiano, en el caso que los cristianos lo cumplieran, lo reduciría a la norma que para nosotros es la norma moral por excelencia, que como bien se sabe no fue inventada por el cristianismo…., esta idea que rescata el cristianismo: trata a los demás como quieres que te traten a ti, esa regla moral universal, que la hemos hecho nuestra, y que vale para nosotros y todos los seres humanos… digo que esta norma moral es la que podemos rescatar del cristianismo, y si el cristianismo participa de la misma regla universal, trata a los demás como quieres que te traten a ti, entonces podemos rescatar al cristianismo.”

Sí, hay un tiempo y un espacio donde los acontecimientos no aparecen azarosos y movidos por causas y efectos… sí, hay un lugar donde para cada uno de nosotros existe un plan y un destino…. 

Pero poner todo esto fuera de nuestra mente es errar, o muestra de mala fe para intentar manipular lo no asible, lo que nadie puede poseer: el espíritu humano que se abre paso hacia una nueva era.

Pediremos para que el papa Francisco escuche el clamor del espíritu humano y que lo sagrado ilumine y guie su búsqueda… y de ser así, nos volveremos a encontrar… mucha falta hay de seres sinceros que conviertan sus vidas a una nueva espiritualidad...
                                                                                      Bruno Pezzuto
                                                                                      Tomado de: Tokarev Institute

4 puntos a considerar en el momento actual*



 1.      La crisis actual es la crisis de Occidente

Hace un par de décadas, muchos se sorprendieron por un hecho impensable: la caída de la ex Unión Soviética. De pronto el mundo ya no era dual, decían los bien pensantes del momento: Occidente, con su sistema capitalista, de libre mercado e individualista, había ganado la carrera y al parecer se erguía como única opción del orden social. Algunos, más atrevidos y con menos visión de proceso, clamaban “el fin de la historia”. Este sistema era adoptado por sociedades muy dispares, como China e India, avanzando éstos en sus propios proyectos regionalistas, pero adoptando el signo del monetarismo despiadado, intentando levantar su producción e influencia a nivel mundial.

Cada vez que en las filas humanistas se mencionaba: “ahora falta que se caiga la otra mitad del mundo”, se nos miraba de reojo, como ingenuos y, en el mejor de los casos, mal informados. Estas fueron las palabras de Silo (2005) en El Parque la Reja:
“Cuando hace muchos años anunciábamos la caída de un sistema, muchos se burlaban de lo que para ellos era imposible. Medio mundo, medio sistema supuestamente monolítico, se derrumbó.
Pero aquel mundo que cayó lo hizo sin violencia y mostró las cosas buenas que existían en la gente. Es más, antes de desaparecer, desde aquel mundo se propició el desarme y se comenzó a trabajar seriamente por la paz. Y no hubo ningún Apocalipsis. En medio planeta se derrumbó el sistema y aparte de las penurias económicas y la reorganización de las estructuras que padecieron las poblaciones, no hubo tragedias, ni persecuciones, ni genocidios. ¿Cómo ocurrirá la caída en la otra mitad del mundo? Que la respuesta al clamor de los pueblos sea traducida con bondad, sea traducida en la dirección de superar el dolor y el sufrimiento.”1
Así que el tema planteado no era si Occidente se cae o no, sino ¿cómo va a caer? ¿Será sin violencia, integrando la voluntad de los pueblos a vivir en paz y dignidad? ¿O será de forma violenta, lanzando a la humanidad en un oscuro capítulo tal como ha sucedido con otras caídas hace ya un par de milenios?

Observamos la acelerada descomposición de los estamentos sociales, políticos y económicos de USA y Europa, vagando de crisis en crisis, parchando situaciones que no tienen forma de arreglarse, tratando de operar a ciegas, desconociendo los procesos psicosociales que están en marcha, desconociendo las culturas, las etnias, las generaciones, a espaldas de la gente, tratando de que el costo de sus desquiciadas operaciones financieras sean absorbidas por capas poblacionales cada vez más desamparadas y empobrecidas.




1 Inauguración del Parque Latinoamericano. La Reja, 7 de mayo de 2005. http://www.silo.net/LaReja2005-­‐ 05-­‐07es.php.

No consideramos necesario ahondar en el análisis de esta crisis, conocida por todos. Sí quisiéramos hablar de otro fracaso, un fracaso más profundo y por eso más interesante, ya que de asumirse, podría sentar las bases de esa otra forma de producir los cambios necesarios para este momento. Hablamos de la crisis “psicosocial”, de eso que está en la base de la sociedad, que hoy muy bien se puede resumir en la total pérdida de creencias en el sistema operante, en sus representantes y sus esquemas inhumanos. La gente, lanzada a este vacío social, está buscando nuevos paradigmas, formulando y acordando la noción de lo que no se quiere, antes de plantear soluciones y nuevas formas.

Allí en el fondo de la conciencia colectiva se debate el ser humano entre la violencia y la necesidad de la no-­‐violencia, entre el individualismo y la necesidad de un nuevo tejido social, entre el bienestar de unos pocos a costa de la mayoría y la necesidad de una sociedad solidaria y justa, entre la destrucción de nuestro medio ambiente y la necesidad de un sistema sustentable basado en la conciencia ecológica que fuertemente se abre paso en las nuevas generaciones. Es un debate profundo, sincero y dirigido al fondo de nuestras creencias y formas sociales básicas. Se está formando la conciencia de la no-­‐violencia. ¿Será esto suficiente para contrarrestar el afán de violencia enloquecido sustentado por los grandes poderes y el capital financiero?

Ojala no sea demasiado tarde. Lo que está claro es que es demasiado tarde para emprender soluciones parciales y cosméticas, la situación actual no tiene solución, es necesario un cambio profundo en la conciencia humana para pasar a otro momento histórico.2


2.  La interacción cultural


Querámoslo o no, esta ola de protesta popular, este movimiento social que ha ido tomando fuerza en toda latitud y cultura, comenzó en el norte de África, en las repúblicas del nacionalismo pan-­‐ árabe. Tunes y Egipto se vieron sorprendidos por un gran movimiento ciudadano pidiendo cambios totales y, por sobre todo, la renuncia de los líderes políticos anquilosados en décadas de poder y corrupción, actuando a espaldas del pueblo y en favor de los intereses del paraestado que se estaba formando. Estas protestas tuvieron un signo muy positivo, sobre todo por la búsqueda de acciones no violentas que tuvieran la fuerza suficiente para lograr el objetivo planteado: cambiarlo todo. Este lema es muy conocido a los que vivieron las jornadas de mayo del 68 en Roma, París, y posteriormente en USA.

Pero hay que también reconocer allí que esas jornadas comenzaron no en Europa o América, sino en la Universidad del Cairo, allá a finales de la década del 60. Esta ola ha ido tomando fuerza y se ha diversificado en muchos puntos del planeta, utilizando conflictos muy variados: a veces el descontento económico, a veces la represión cultural y la discriminación, a veces la educación,



2Ver Anexo I, Documento del Movimiento Humanista, Sexta Carta, en Cartas a mis Amigos: Silo, Obras Completas Volumen I. Buenos Aires, Plaza y Valdés, 2004.

siempre con un leitmotiv de cambio total, de vacío al poder y de búsqueda de nuevas formas de democracia directa y participativa. Ha sido por otro lado notable en algunos de estos países la “buena” actuación del poder militar, virando ya no a favor de los intereses del poder establecido o del poder económico, sino más bien en franca protección del movimiento social y de la población.3


3.  El rechazo a la manipulación como elemento clave de la protesta


Sean quien sean los que se están debatiendo, sean los indignados, o los estudiantes planteando sus justos anhelos, o la población frente a un gobierno que se perpetúa año tras año, hay un mensaje de fondo que se va expresando con cada vez más fuerza: no más manipulación, sea de los gobiernos, o los medios de prensa, o del sistema financiero mentiroso con sus cifras y tasas, o de los políticos de turno que prometen y nunca cumplen con eso que dicen. La población va tomando conciencia de la encerrona a la que se los está llevando, haciéndoles pagar los costos de políticas mal intencionadas e inhumanas, ya sean los costos económicos de la irresponsabilidad de unos pocos, o sean los costos en vida del afán de ganar influencia y materias primas en territorios distantes, o sean los costos de los fundamentalismos religiosos tanto de occidente como de oriente que algunos están azuzando.

No más manipulación, sino democracia directa y participativa. No más mentiras en las iglesias y congregaciones; no más mentiras en la familia, en la pareja, en el trabajo, en la empresa y en la sociedad. Poco a poco se va comprendiendo que este sistema violento e inhumano se sustenta en la mentira, mentira que está justificada por el deseo de los falsos triunfadores en un sistema en crisis y decadente.

Violencia, deseo y mentiras… ¡no más de eso!… grita con un fuerte clamor la población y las distintas culturas y generaciones unidos en este movimiento social mundial.


4.  Una nueva espiritualidad se abre paso


No podemos dejar de hablar, aunque no termine de quedar claro en este momento, de una Nueva Espiritualidad que se está abriendo paso. La espiritualidad es un gran tema, tiene mucha fuerza, y cuando se pone en marcha lo hace al comienzo muy lentamente, de forma casi imperceptible.

Pero si callamos nuestra mente, si escuchamos al sentir de nuestro corazón, veremos que de forma difusa y vaporosa hay allí también un gran clamor, una búsqueda que por ahora se expresa por el rechazo a las viejas formas espirituales, al rechazo a los dogmas, a las imposiciones, a los ritos vacíos de significado y sentimientos.




3 Ver Anexo II, Octava Carta, en Cartas a mis Amigos: Silo, Obras Completas Volumen I. Buenos Aires, Plaza y Valdés, 2004.

Esta espiritualidad está en el fondo de nuestro corazón, y seguramente el tema de lo divino, buscará su expresión desde el fondo de la conciencia y de la mente.
Esta nueva espiritualidad clama el principio de tratar a los demás como se quiere ser tratado y el derecho a la experiencia de lo sagrado y de lo profundo.

Pidamos desde el fondo de nuestro ser para que los cambios que se anticipan sean acompañados de bondad y sabiduría.
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*Bruno Pezzuto, Maru Mansilla, Gloria Morrison, Marcos Aviñó, Suzanne Gepp, Adolfo Carpio Centro de Estudios, Parque de Estudio y Reflexión Arica
Arica, Chile, 20 de julio de 2011

5 nov. 2016

El Auto Psicoanalisis




Ahora usted ya sabe cómo relajarse, ha aprendido a crear imágenes visuales para comunicarse con su cuerpo y conoce muchas cosas acerca del posible tratamiento físico y energético del cáncer. Tal vez haya descubierto en sí mismo alguno de los factores psicológicos que hemos subrayado y se habrá propuesto deshacer esos hábitos perjudiciales.

Por último, le voy a explicar un sencillo método de autopsicoanálisis. Es muy elemental pero de enorme alcance para cualquiera que desee adentrarse en el autoconocimiento. Puede practicarlo independientemente de que esté pasando por un proceso patológico o no. Es una manera de vivir una existencia más profunda y más equilibrada. En suma, le será muy útil y por eso se lo enseño.

Un nuevo estado de conciencia. A partir de ahora su vida será para usted mucho más que existir. A partir de estos momentos descubrirá la posibilidad de un nuevo estado más lúcido, más brillante, más consciente y más gratificante que el que ha formado parte de su vida hasta hoy. Es tan fácil como darse cuenta que usted está aquí, ahora. Si, usted está aquí, en estos precisos instantes, leyendo esta página web. ¿Puede sentirse a sí mismo leyendo?. Este nuevo estado de conciencia es un darse cuenta de que está aquí, que está usted vivo, que maneja su cuerpo y su vida. ¿Lo ha captado?. Detenga el curso de sus pensamientos y obsérvese a sí mismo. Usted está aquí. Cuando lea, siéntase a usted mismo leyendo. Cuando camine o hable, siéntase y obsérvese a sí mismo en escena. En todas las situaciones de su vida, serias o cómicas, movidas o tranquilas, siempre obsérvese y siéntase a usted mismo. Debe sentir intensamente que está aquí y lo que está haciendo. No se trata de pensar, sino de darse cuenta, ser consciente, tener la sensación viva y clara de uno mismo haciendo lo que esté haciendo. ¿Ahora si lo ha comprendido?. Observe que éste es un estado nuevo, más limpio, claro, feliz, silencioso y armónico. Usted existe, vive y se da cuenta de ello. Si no ha captado todavía lo que quiero decir, no se preocupe, relájese, no se esfuerce más. En otro momento lo descubrirá. Si se ha dado cuenta de ello y lo acaba de experimentar también sabrá que acaba de hacer un descubrimiento sorprendente. Verá que no puede mantener ese estado de serena lucidez mucho tiempo. No importa. Pero puede volver a situarse en él muchas veces más, cuando lo recuerde. Cuantas más veces, mejor.

Este es el estado psicológico inicial que deberá tener al realizar la práctica elemental del auto-psicoanálisis. Para decirlo de otra forma: ordinariamente capta usted el mundo exterior a través de los sentidos y también algo de su mundo interior. En el nuevo estado de lucidez que le he sugerido también capta usted el mundo exterior e interior, pero al mismo tiempo se sientes a usted mismo, presente y vivo en el lugar donde esté.

El auto-psicoanálisis sirve para conocerse mejor, para arrojar luz sobre nuestro casi infinito mundo interior y para posibilitar la resolución de conflictos que, incluso, pueden ser la base de una dolencia física.

COMENZAMOS...

Como ya sabrá relajar su cuerpo, se sentará cómodamente en un sillón y experimentará voluntariamente ese estado de conciencia lúcida que acabo de describir. Con los ojos cerrados se convertirá en un observador de su propia mente.

Al estar tranquilo se dará cuenta que en su mente hay una gran actividad. Pero ahora la está usted viendo como si de una película se tratase. Se dará cuenta que nuestros pensamientos siguen su curso por sí mismos. A veces hasta nos parece pretencioso suponer que los seres humanos pensamos voluntariamente. ¿Le parece una barbaridad?. Excepto en los pocos caso en que dirigimos el pensamiento en alguna dirección muy definida, más bien somos pensados. El pensamiento es una radio-televisión que nunca podemos apagar. Lo experimentamos desagradablemente cuando estamos preocupados y nos angustiamos tratando de encontrar el botón que desconecte el aparato. Queremos dormir y nuestros pensamientos no nos dejan.

Observe un hecho curioso. Cuando a nuestra mente llega un pensamiento agradable nos expresamos así: "... estoy pensando que...". Ahora bien, si aparece un pensamiento desagradable ya no nos lo atribuimos; más bien decimos: "...¡que cosas me vienen a la cabeza!...". ¿Qué curioso, verdad?.

Y ahora usted, tranquilamente relajado, se ha convertido en un espectador, mirando curioso la pantalla de su mente. Sus pensamientos pasan en procesión, uno detrás de otro, encadenándose, asociándose, atrayéndose unos a otros en una casi surrealista película continua.

Lo importante es que se dé plena cuenta que usted puede observar su mente. Que puede convertirte en un espectador imparcial porque usted y sus pensamientos son dos cosas bien diferentes.

La táctica principal del auto-psicoanálisis estriba en ver sin juzgar. No importa cuan extraños, feos o bonitos sean sus pensamientos. No debe rechazarlos, ni aceptarlos, ni juzgarlos. Sólo observarlos. No es esencialmente difícil, a pesar del hábito contrario. Normalmente estamos acostumbrados a irnos detrás de ciertos pensamientos que captan nuestra atención. Si descubre usted que su atención se ha ido con un pensamiento, vuelva a separarse de él y deje que siga su curso. Detrás de ese vendrá otro y otro y otro. Le sorprenderá la cantidad de ideas "geniales" o de cosas "importantes" para hacer que le vienen a la mente durante esta práctica. ¡No caiga en la trampa!. No les haga caso. Deje que sigan su curso sin que su atención se meta dentro de ellos.

Así que la práctica básica del Auto-Psicoanálisis consiste únicamente en observar su propia mente, pero separado de ella. ¿Curioso, no?. Dirá: ¿y qué se espera conseguir con esto aparte de pasar el rato?. Algo muy simple y a la vez extraordinario. Con la práctica diaria (le sugeiero dedicar a esto al menos 15 minutos, que no es mucho) multitud de pensamientos e ideas relacionadas con sus conflictos íntimos (temores, situaciones mal digeridas, rencores y un largo etcétera) pasarán por la pantalla de su mente. Tendrá usted tendencia a rechazarlos, a no querer verlos... pero ahora es usted un espectador imparcial.

Se encuentra en un estado psicológico nuevo y diferente. Areas de su propio cerebro que nunca había utilizado están activas, nuevas conexiones neuronales entran en actividad. Si no trata de usar su pensamiento ordinario, si no juzga, no se involucra o no trata de huir de los pensamientos y escenas que su mente evoca, una parte hasta ahora desconocida de usted mismo se encargará de deshacer esos nudos que tanto daño pueden hacerle al condicionar toda su vida. Basta que observe y confíe.

No me invento nada, no son elucubraciones filosóficas o teóricas. Carl Gustav Jung, uno de los más insignes exploradores del mundo psíquico, observó que existían ciertas "partes superiores de la psiquis" que constantemente tratan de organizar, armonizar y transmitir información útil a las "partes inferiores", incluido el cuerpo. Tienen cierta oportunidad de hacerlo en los sueños, a los que prestamos, generalmente, una ínfima atención. Las posibilidades mejoran cuando aprendemos a relajar el cuerpo y la mente. Las expectativas son magníficas cuando iniciamos la práctica del Auto-Psicoanálisis.

¿Quiere intentarlo?. Entonces propóngase realizar este sencillo ejercicio todos los días, un mínimo de 15 minutos.
Esta práctica simple de Auto-Psicoanálisis consiste en:

1) Relajar el cuerpo.
2) Adquirir un estado psicológico lúcido.
3) Convertirse en espectador de la propia actividad mental. Observar todos los pensamientos, recuerdos, ideas, imágenes... conforme van surgiendo en la pantalla de la mente.
4) En ningún caso juzgar, rechazar, huir o implicarse en ninguno de esos pensamientos que van apareciendo. Mantener la actitud de observar.
5) La comprensión de esas escenas va apareciendo por sí misma. Los nudos se van deshaciendo. El equilibrio físico y psíquico es cada vez más profundo. No hay que pensar, sólo observar (ese observador es la parte más real de nosotros).

Ahora ya sabe todo lo que necesita.

Y recuerde: Si NO LO TIENE CLARO, NO LO HAGA. Si lo entiende, adelante. En esta aventura de su vida: PONGA EN PRACTICA SOLO AQUELLO QUE SIENTA Y NO SE PREOCUPES POR NADA. En cuanto a la curación del cuerpo es verdad que por diferentes caminos se puede llegar a Roma.

Tomado de:

http://cancer-apuestaporlavida.blogspot.ca/2008/02/el-auto-psicoanalisis.html