11 ene. 2018

"Las maquinas" Cancion de Florcita Motuda



¿Quiénes deben hacerlo todo con eficacia?…las máquinas…..solamente las máquinas.
¿quiénes deben hacerlo todo con mucha rapidez?..las máquinas…..solamente las máquinas.
¿quiénes deben hacerlo a un bajo sueldo?..las máquinas…..solamente las máquinas.
¿quiénes deben trabajar “rayados” todo el día?…las máquinas…solamente las máquinas…
Yo veo que existe todavía un Sistema…económico político y social…
que trate a los hombres como si fueran máquinas
! lo veo, lo veo, lo veo, lo veooo….
si tan solo los países…”más desarrollados” fueran más humanos…wou…wou…
si tan solo los países…con cabezas nucleares..fueran más humanos…..wou..wou
si tan solo “los perfectos” y “los poderosos”….fueran más humanos…
¿Quiénes deben hacerlo todo sin hallar poesía?…las máquinas…solamente las máquinas…
¿quiénes deben hacerlo todo sin consideraciones?…las máquinas…solamente las máquinas..
¿quiénes deben hacerlo a un bajo sueldo?… las máquinas…solamente las máquinas..
¿quiénes deben trabajar “rayados “todo el día?…las máquinas…solamente las máquinas…
Yo veo que existe todavía un Sistema…económico político y social…
que trate a los hombres como si fueran máquinas
lo veo lo veo lo veo lo veoooo…
si tan solo los países…”más desarrollados” fueran más humanos…wo…wou…
si tan solo los países…con cabezas nucleares..fueran más humanos…wou..wou..
si tan solo “los perfectos” y “los poderosos”….fueran más humanos.
las máquinas…solamente las máquinas… las máquinas…solamente las máquinas…

4 ene. 2018

Juan Espinosa: Un árbol milenario está cayendo

Cuando hablamos del derrumbe del sistema que se avecina, ¿de qué estamos hablando? ¿Cuál será la profundidad de las transformaciones sociales que se están produciendo? ¿Hasta cuál sustrato va a llegar el terremoto? ¿Hasta los más profundos? Cuando Silo en La Reja dijo "Porque detrás de esa señal están soplando los vientos del gran cambio", ¿a qué se refiere con ese gran cambio?

No creo que el colapso del sistema sea referido únicamente al sistema financiero o al sistema capitalista o neoliberal. Esas son las capas superficiales. Me parece que se están hundiendo las capas más profundas de nuestro sistema de creencias, este sistema de creencias que se asentó hace 10.000 años cuando las sociedades nómadas se transformaron en sedentarias apoyándose en la domesticación de los animales y en la agricultura incipiente.

Nosotros siempre hemos defendido que la violencia está en la base del sistema, no sólo porque es el método que utiliza el sistema para pretender perpetuarse sino que es el principio básico con el que se establece todo el sistema de relaciones: relaciones entre los estados y entre estos y los súbditos; entre las empresas, entre estas y sus empleados; relaciones entre el sistema financiero y los pueblos; relaciones entre las diversas capas sociales de utilización y explotación de unas por otras; etcétera. Las relaciones tienen por base la violencia cuando el fundamento de los estados y de la economía es la apropiación por una minoría, cada vez más reducida y concentrada, de los recursos materiales, económicos, de información, técnicos y también los que hacen a la subjetividad personal y social.

La violencia como valor está insertado en nuestro comportamiento y en nuestras relaciones: nos cosificamos unos a otros, nos explotamos, nos manipulamos, y nos utilizamos. Y cuando surgen conflictos los resolvemos violentamente. Estamos diciendo que el sistema es violencia,y que la violencia es no solo el método, sino también la esencia del sistema. Pero ¿conocemos alguna cultura, algún imperio, algún momento de nuestra historia en que no haya sido así? No, ya que aun en los momentos más humanistas de la historia no se consiguió una sociedad que tuviera otro fundamento. Al menos en los últimos 10.000 años no ha habido una cultura en nuestro planeta que no haya tenido como columna central de sustentaciónla violencia del hombre sobre el hombre.

Por lo tanto cuando hablamos del derrumbe del sistema y una nueva civilización hacia la Nación Humana Universal, estamos hablando de la crisis del sustrato más profundo de creencias que se estableció al final del mesolítico. En ese momento se produjo un cambio de fondo cuando las sociedades nómadas se asentaron y se armó un nuevo sistema de relación apoyándose en nuevas creencias y en una nueva escala devalores que llega hasta hoy. Pero ahora se está desplazando la escala de valos y una nueva sensibilidad empieza a mostrarse tímidamente.

Dos temas básicos me parecen que se están transformando. Uno es el concepto de ser humano, es decir, su valor. Desde aquél momento hasta el presente el valor del ser humano dependía de sus propiedades y de su altura en la jerarquía social. De hecho aun se ve como no consideramos ni tratamos igual a un magnate que aun indigente. Nuestra ubicación y nuestra actitud ante uno y otro no son igual. Y no nos hagamos los vivos, cuando estamos en relación con un poderoso ¿Cómo nos ubicamos? Cuando estamos en relación con un desheredado, ¿Cómo nos relacionamos? ¿Damos el mismo respeto y la misma dignidad? Cada cual sabrá si en el quedan restos de "medievalismo" en las relaciones personales. Desde luego en muchos países eso está a la orden del día y todo el mundo entiende como normal que los altos ejecutivos de una empresa no compartan el comedor de los empleados, o que se tengan deferencias con poderosos y magnates. Es cierto que algunas revoluciones han hecho "tabula rasa" o han avanzado hacia eso. En China se ve esa nivelación. Pero aun hay una enorme inercia histórica en las relaciones entre las desniveladas capas sociales, relaciones con deferencias, con humillaciones, con desconsideraciones, con alturas de ubicación según sea la altura de quien tengamos delante.

l otro tema básico que se está trastocando en la importancia del desarrollo material. Este es un tema difícil de pesquisar porque aun en sociedades o en momentos históricos en los que la importancia de lo espiritual era grande se deseaba un desarrollo material. El problema aquí no es si se quiere o no un desarrollo material, sino la ubicación de este valor en la escala de valores y su superioridad o no sobre otros valores. O sea, en qué condiciones se quiere ese desarrollo material, o qué otros valores se deben postergar o adaptar a ese valor porque son temas inferiores. Cuando en lo alto de la escala de valores está el desarrollo material lo humano o lo espiritual es postergado y subyugado a ese valor. A esto se le puede muy bien seguir la pista cuando nosotros mismos nos hemos postergado o deshumanizado por alcanzar un bienestar material prioritariamente por encima de otros bienestares, como el afectivo o el espiritual. Cuando nos valoramos más a nosotros mismos si progresamos en lo material estamos reflejando esa escala de valores. Cuando no nos importa sobre esforzarnos o traicionarnos en pos de un desarrollo material estamos llevando adelante esa priorización de este valor.

Todavía este valor está fuerte. Esto se aprecia en el afán por el consumo tecnológico, en el afán por la adquisición de máquinas más modernas y poderosas – electrodomésticos, coches, tecnologíamilitar, etc.‐. Baste sentarse en un banco de nuestras calles a ver circular los vehículos y observaremos la tendencia a los coches grandes, que llaman de alta gama. A pesar de la crisis cada vez hay más.

Si fuera cierto que este valor del desarrollo material está bajando unos peldaños en la escala de valores las transformaciones que este hecho va a producir en nuestra sociedad van ser muy grandes e inesperadas. Pero entre tanto vemos como el panorama social se está enturbiando y a la vez catalizando*. Si es cierto que vemos reacciones hacia lo más negativo (las victorias electorales de ultraderecha en países europeos, el retroceso en algunos países suramericanos, la hipocresía de los gobiernos –y de la sociedad reflejada en sus votantes‐occidentales ante la crisis migratoria, la elevación del nivel de control sobre las poblaciones en las redes sociales y en la monitorización de las calles, etc.) también nos alegramos de algunas reacciones muy positivas como la de ciudades y ciudadanos europeos acogiendo a inmigrantes, el surgimiento de nuevas plataformas políticas, las respuestas de las nuevas generaciones que abandonando el guerrillerismo antiguo abogan por movimientos sociales horizontales muy poco o nada violentos, la sensibilidad afectiva de las nuevas generaciones.

La caída de este árbol milenario está produciendo un vacío grande. Y quienes ingenuamente intenten postergar su caída sufrirán por su inconsciencia y su inútil intento. Quienes crean que pueden precipitar el desplome no son diferentes en su ingenuidad. Es un proceso histórico de gran calado que avanza muy por encima de las individualidades.

Presenciamos como este vacío grande generamonstruosidades pero también maravillosas respuestas. Esas admirables respuestas que anuncian el mundo que se acerca orientaran a conjuntos humanos porque,desde su bondad, las reconocerán. Si nuestra mirada solo se fija en lo monstruoso es que quizá aun estamos hipnotizados por el imponente árbol o por un exceso de exigencia hacia el genero humano. Miremos con bondad y quizá observemos elnuevo horizonte. A nosotros nos corresponde la reproducción de esas respuestas con Sentido.
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*Entiendo por momento de catalización cuando se asprecia que las tendencias sociales se profundizan y radicalizan. Es decir, las negativas son más radicales, las positivas son mas fuertes y manifiestas.

13 de octubre de 2016
Juan Espinosa
juanespinosanton@gmail.com

20 dic. 2017

Vitalidad difusa, el juego del sistema: La pesada importancia personal

Alfonso Alcaide Rodríguez. sigma109@gmail.com
Parque de Estudio y Reflexión Toledo, 8/Mayo/2015

La trampa mortal
Entiendo la humildad como la falta de otorgarse una importancia personal. Ser humilde por lo tanto, es no engolosinarse con la supuesta grandeza de uno mismo. Sin embargo este no es un punto de partida, ni es algo que se pueda lograr por el mero hecho de afirmarlo, aparentarlo o ingenuamente otorgárselo a mismo. La humildad es una aspiración, es un logro a conseguir, es un reto y un desafío ¿Y esto por qué? ¿Qué ventajas tiene tener o no humildad? La importancia a mismo te ata al suelo, te hace pesado, te quita movilidad, te roba oportunidades, posibilidades, te encasilla y hasta te aplasta. Como ser humano quedas detenido, cristalizado, sin posibilidad de evolución. Requiere invertir mucha energía para engordar el YO. Por lo tanto lo opuesto, la falta de esa importancia personal te coloca en otra perspectiva mucho más liviana, donde puedes explorar otras posibilidades evolutivas y por supuesto dispones de más energía.

Socialmente todo está montado para que te des importancia a ti mismo, para que no seas humilde, para que te sientas por encima de algunos y por debajo de otros. Se potencia al triunfador y se desprecia al fracasado. Pero tanto el triunfador como el fracasado están en el mismo juego, en la misma escala de valores, aunque no siempre parten con las mismas condiciones y posibilidades, pero en definitiva ambos están abocados a ello, aunque los logros sean diferentes. El fracasado entonces adopta una apariencia de humildad, como si tal cosa no le interesara o bien evidencia una envidia o injusticia total. Pero sigue en el juego…. En ambos casos el juego es mortal, porque implica la traición al espíritu y subyuga al hombre a una existencia mediocre, a ser sombra de su sombra, independientemente del grado de aceptación social alcanzado. Se podría afirmar que los triunfadores, aquellos que se sienten importantes, que han logrado el éxito han matado a su espíritu. Los fracasados, si logran salirse del juego… ¡Aún tienen una oportunidad!

Este juego que ha sido montado y potenciado por el sistema, va dejando un reguero de cadáveres espirituales y mantiene al ser humano domesticado y obsesionado por alcanzar logros que están totalmente fuera de la evolución. Los borregos compiten entre sí, mientras los pastores se aprovechan… Hablar de humildad parece que no admita grados, se es o no se es. Y además hablar sobre ello, parece implicar pedantería, por ejemplo si alguien dice: “Yo tengo mucha humildad”, parece altamente sospechoso ya que se otorga un valor. Si la humildad es la falta de otorgarse importancia personal, uno podrá decir: “he perdido mucha importancia personal” y esto tiene un registro muy diferente. Se pierde en orgullo… ¡pero se gana en dignidad!

Antagonismos entre orgullo y dignidad
El orgullo es frágil y mentiroso. Necesita realimentarse constantemente (requiere invertir mucha energía) dándose importancia a través de imponerse a otros, es escandaloso, irritante, grosero y violento. No escucha porque teme perder su posición y solo busca dominar. El mínimo tributo que exige para su apetito voraz es “tener razón”. Millones de orgullosos compiten diariamente por tener razón aún en las insignificantes cosas de sus insignificantes vidas. Para ello los orgullosos invierten (si es necesario) la realidad, con tal de culpar a otros incluso de su propio proceder. Su orgullo no le permite retroceder y reflexionar y en última instancia: fracasar. Falsea y falsea. Entonces agota la energía de su portador en una lucha interminable, insaciable, llevándole hasta la locura y la violencia irracional. El orgullo es un parásito que te chupa la vida y solo muere cuando su portador llega al final de su existencia, a no ser que muy anteriormente ¡le deje de alimentar…! Su registro es de soberbia y una oculta envidia, y fuera de control, odio y resentimiento. Y se desespera porque frente a la dignidad (a la que ciegamente acusa de orgullo), nunca logra ganar. Y aunque a la dignidad el ganar no le preocupa, al orgullo ¡nada le preocupa más...!

En cambio la dignidad es silenciosa, no se impone a otros. Sabe retirarse de las situaciones hostiles y siempre da una nueva oportunidad. Su esencia es verdadera y por lo tanto es más fuerte que el orgullo (falso valor producto de la importancia personal), entonces ésta, no necesita de otros para realimentarse. Se nutre de la coherencia de sí misma. Sus formas son amables y flexibles, pero su fundamento es inamovible y no necesita de ninguna aprobación, ni tiene que valerse de otros y además siempre agradece los aportes de los demás.  Sobrevuela las situaciones desde mucho más arriba y establece relaciones de comprensión entre factores, que el orgullo no logra ni soñar. Su registro es de paz interna, una suave fuerza y una brisa de alegría.

¡La dignidad está dispuesta a perder antes que traicionar la verdad! ¡El orgullo está dispuesto a traicionar la verdad antes que perder!

El orgullo sin nada que aprender, busca culpables, cierra posibilidades y no asume su responsabilidad. La dignidad depura y reparte responsabilidades (también consigo mismo) abre posibilidades y siempre busca aprender.

El orgullo es la antítesis de la dignidad y aunque su despotismo y violencia aniquile al portador de dignidad, jamás le ganará la batalla, ya que el orgullo no sabe de la existencia ni fortaleza de la dignidad. Y esto es porque el orgullo saca su fuerza de un YO insaciable, cargado de importancia personal. Un YO que le encarcela y asfixia su libertad. Mientras tanto la dignidad se fortalece de su autoliberación espiritual. ¡De su avance hacia a libertad!

Pero como decía antes, no es un punto de partida, es una aspiración, es un reto y un desafío. Un camino a recorrer y a avanzarlo paso a paso, metro a metro, disfrutándolo, liberándose, acercándose a lo profundo de uno mismo y por ende a lo profundo de nuestra búsqueda existencial. La dignidad no es un regalo… ¡es un trabajado logro espiritual! El orgullo no es un triunfo… ¡es una lacra inicial!

Solamente un cambio reflexivo, intencional y consciente de la interioridad personal, puede transformar al pedante y pesado orgullo en silenciosa, liviana y firme dignidad. Por lo tanto es un salto, no solamente de calidad existencial, sino frente a la progresiva liberación interna, es por sobretodo un salto de cualidad espiritual. ¡Fracasar a otorgarse importancia personal, es un intento hacia la inmortalidad! Profundicemos en esto…
La batalla de los vampiros
El orgullo, la pedantería, el presumir, el prestigio o cualquier otra variante en otorgarse importancia personal es algo que te inmoviliza internamente y te convierte en una marioneta, en un muñeco arrastrado por una corriente social determinada, a un rol y a un proceder pre configurado, tanto si eres adolescente, joven o abuelo. Y es algo que cualquiera con un mínimo de reflexión y atención a su más íntimo registro interno puede corroborar. Pero aun a pesar de ello tiende a justificarlo y seguir esa corriente absurda en busca del triunfo y la aceptación. Es como si en el fondo de uno se dijera: “y si pierdo esta importancia en mismo ¿qué me queda?” Y en eso arraiga el temor, y es cierto, realmente ¿qué te queda cuando solo sientes vacío interior?

Pero también el sistema tiene miedo, porque no le conviene que haya esta reflexión. Eso podría llevar a tener autonomía en la reflexión y ese pensar, sentir y hacer de esa persona tendería a salirse de las pautas de su manipulación. El sistema orienta y bombardea hacia que la mirada se vaya externalizando cada vez más y se desconecte de su interioridad. La imagen de (el aspecto y creencia que uno tiene de mismo y que ofrece a otros) ha sido potenciada hasta tal punto, que han llenado los gimnasios, las tiendas de ropa de moda, las tendencias musicales con sus ornamentos específicos y estilos de vida para diferenciarse de otros, y han llenado el cuerpo de la gente de tintas y agujeros decorados…

En este bombardeo incesante hacia la externalización de la mirada, la gente quiere creerse que es libre. Es libre porque cree que elige, ya que puede elegir su música, su tendencia de moda, su vestimenta y su estilo de vida, entre las variantes promocionadas por el sistema. De esta forma la gente decide un bando y se otorga una importancia y un valor personal, luego trata de ser valorado y reconocido en el bando que él cree que libremente ha elegido, y mientras critica a bandos diferentes él continúa dócil y engañado en esta gran manipulación. Pero en el fondo de sí, cuando va a dormir sabe que algo no funciona, que falta algo, pero como toda su energía está manipulada hacia el exterior, carece de la fuerza necesaria para hacer una profunda reflexión y muy posiblemente refuerce la tendencia hacia el triunfo, esperando encontrar ahí la solución. Por supuesto que esto aumentará el problema y el vacío irá adelante, creciendo como bola  de nieve. Y eso  explica el porqué  del aumento de alcoholismo y todo  tipo de drogadicción, depresiones y un sinfín de desequilibrios mentales.


Entonces vemos que interiormente tenemos un vacío y un sin sentido, algo como un agujero y lo que nos ofrecen es una variedad de tapones externos para poder taparlo, pero en ningún caso se orienta hacia el interior para poder cerrarlo. Es como si dijeran: “dentro no toques, nosotros te ofrecemos una solución externa” y ahí continúa la gran manipulación.

El humano domesticado refuerza su búsqueda de triunfo y de aceptación. Y como un vampiro energético, tiene que valerse de otros para “sentirse alguien o en algo”, necesita la energía de su aprobación, él es importante y hace las cosas de su bando muy bien, necesita que le aplaudas. Necesita que le valores, que le aceptes, que lo quieras…
¡Necesita triunfar!!! Y aún a pesar de que no lo consiga se seguirá otorgando una gran importancia personal, pero eso si, en un mundo injusto que no sabe valorarlo o bien se sumirá en la autodegradación, que resulta lo mismo. Como él se siente especial (su importancia personal le obliga a ello), menosprecia la eficacia del resto de vampiros energéticos que buscan exactamente lo mismo ¡la competencia es feroz! Batallas, treguas, alianzas y traiciones se suceden a velocidades chaplinescas vaciando de sentido a la vida y aumentando el agujero original.  Poco a poco los aspirantes a triunfadores, los vampirillos mequetrefes y también manipuladores, más que el haber conseguido la energía de otros para alimentar su permanente orgullo y triunfo personal,  han quedado desgastados y desnutridos, literalmente “vaciados”, con su agujero original ahora de tamaño gigantesco y sin energía para crear un nuevo e ilusorio tapón. Pero esa energía suya y de millones más no se perdió, sino que fue succionada por el sistema hipnotizador y maestro manipulador, haciéndose más fuerte y poderoso, y que oculto como cazador furtivo resulta ser: “El Gran Depredador”.
El Gran Depredador
El sistema como monstruoso depredador se alimenta de la energía del desequilibrio, del sufrimiento de las poblaciones, del temor, de las guerras, el hambre, la enfermedad, al tiempo que controla la energía, alimentación, farmacéuticas, política, finanzas y todo lo demás… Haciéndonos creer que somos nosotros quienes decidimos, él se mantiene oculto y agazapado, ¡acechando como Gran Depredador! El Gran Depredador quiere que siempre compitamos entre nosotros en deportes, concursos, puestos de trabajo, estudios, siempre ofrece sus aparentes soluciones externas, mientras que el mundo se desangra en una descarnada lucha de todos contra todos, donde no se encuentra solución.

Vistas así las cosas, la importancia personal que uno se otorga a sí mismo, mientras que participa de un juego del que no solamente no colaboró en sus reglas, sino que además desconoce su existencia (aun a pesar de padecerla diariamente), a todas luces resulta un despropósito. No parece que tal ingenuidad y marionetismo inconsciente, sea merecedor de tanta importancia personal otorgada a mismo. Está uno tan lleno de su YO, que no ve como le están manipulando encarnizadamente, alejándole cada vez más de una real solución.

Todo este circo vampírico o sistema no solamente lo ha montado el Gran Depredador, él necesita que la mayoría hipnotizada le sigua el juego en sus escalas de valores, estilos de vida y aspiraciones, haciéndonos creer que ahí vamos a encontrar la solución. Pero la verdad es la contraria, ahí aumentará el problema (para beneficio del sistema), pero en ningún caso, la solución. Puesto que el problema surge por el alejamiento que uno tiene de mimo, su falta de contacto interior, que le lleva a la no reflexión, a la no responsabilidad de los propios actos, a la no coherencia y a la pérdida de la real libertad. La no atención al registro que a uno le queda, es el producto de externalizar la mirada y de buscar siempre fuera, lo que realmente pertenece al interior. Ninguna compensación, ningún tapón externo podrá cerrar la herida causada por nuestra desconexión interior y el vacío irá adelante.

Pero recuerda que la importancia personal y la autodegradación son dos caras de la misma moneda. La una no puede existir sin la otra. Cuando te vienes arriba sientes importancia, cuando te caes sientes degradación.
¡Un paso hacia la eternidad!
Si uno es honesto consigo mismo admitirá que su sobre otorgada importancia personal (su falta de humildad), no es más que la compensación y el disimulo de su pobreza y vacío interior. ¡Dime de qué presumes y te diré de qué careces! Tras esta seria y profunda reflexión uno tiene “una oportunidad”, si las ingentes cantidades de energía


volcadas antes a las fauces del Gran Depredador, ahora uno la conserva saliendo de todo juego y de toda competición. Y haciéndose responsable de sus actos, con humildad, uno comienza su propia reconstrucción.

El Sistema-Monstruo-Depredador sabe esto y trata de evitarlo a toda costa, porque si muchos reflexionaran, sería su perdición. No hay que compensar el vacío interno, hay que llenarlo de “Sentido”, tomando contacto con nuestro propio interior. Tomando las riendas de nuestra vida en nuestras propias manos, o sea, no dejándonos tironear por las tendencias, por los bandos, y por las ofertas de los brillos mentirosos que nos arrastran hacia el exterior.

No somos máquinas, no somos maniquíes, tampoco somos robots, somos seres humanos con un gran mundo interior, somos gigantes dormidos,  porque aun a pesar de nuestro encadenamiento, mantenemos nuestro vínculo directo con el infinito y aunque estemos adormecidos aún podemos despertar.

No te sientas tan importante (viviendo como un muñeco…), porque lo realmente importante de ti lo abandonaste por el camino, presa de la manipulación y tu falta de atención. Pero ahora no te rindas, se humilde y comienza seriamente a reflexionar. Retoma tu contacto interno, y búscate a ti mismo en las profundidades de tu interior.

¡Hay una pequeña llama, que aún no se apagó!
¡Hay una esperanza olvidada, que aún no sucumbió!
¡Hay un sentido en la vida, que añora tu conexión!
¡Y hay un intento oculto en tu alma, que espera tu decisión!

¡Oh aspirante a triunfador, reconoce tu fracaso, y con humildad comienza tu propia reconstrucción!