21 abr. 2010

Subjetividad: lo que el mercado se llevó

Excelente articulo de Yago Franco sobre las ideas de Castoriadis!
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"Subjetividad: (...) lo que pertenece al individuo o es inherente al sujeto humano. No obstante, en filosofía se utiliza preferentemente como sinónimo de «autoconciencia» o «conciencia» de sí mismo, por la que el hombre se percibe como una unidad siempre idéntica y diferenciable respecto de los demás seres u objetos del mundo. (...) aunque, para el racionalismo, esta idea de subjetividad (...) es el fundamento absoluto de todo saber, para sistemas filosóficos posteriores, este concepto parece más bien vacío, de modo que, de cara a la verdad y al saber, aun los datos inmediatos de la conciencia deben interpretarse en una relación de intersubjetividad con los demás"1.
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¿De qué puede servir nuestro saber acerca de la sociedad, su estado, su crisis, etc.? "Muy poco y mucho. Muy poco, pues la transformación del estado presente de la sociedad mundial no es evidentemente un asunto de saber, de teoría o de filosofía.(...) Pero este saber puede ayudarnos mucho si nos hace capaces de denunciar y destruir la ideología racionalista, la ilusión de la omnipotencia, la supremacía del "cálculo" económico, el absurdo y la incoherencia de la organización "racional" de la sociedad, la nueva religión de la "ciencia", la idea del desarrollo por el desarrollo. Esto podemos hacerlo si no renunciamos al pensamiento y a la responsabilidad, si vemos la razón y a la racionalidad en la perspectiva apropiada, si somos capaces de reconocer en ellas creaciones históricas del hombre. La crisis actual avanza hacia un punto en el que o bien nos enfrentaremos con una catástrofe natural o social, o bien, antes o después de esto, los hombres reaccionarán de un modo u otro y tratarán de establecer nuevas formas de vida social que tengan un sentido para ellos. Esto no podemos hacerlo por ellos y en su lugar; ni tampoco podemos decir cómo se podría hacer. Lo único que está a nuestro alcance es destruir los mitos que, más que el dinero y las armas, constituyen el obstáculo más formidable en la vía de la reconstrucción de la sociedad humana".

15 abr. 2010

Mockus: cuestión de sensibilidad



Cuando alguien comprueba que el individualismo esquizofrénico ya no tiene salida y comunica abiertamente a todos sus conocidos qué es lo que piensa y qué es lo que hace sin el ridículo temor a no ser comprendido;
cuando se acerca a otros;
cuando se interesa por cada uno y no por una masa anónima;
cuando promueve el intercambio de ideas y la realización de trabajos en conjunto;
cuando claramente expone la necesidad de multiplicar esa tarea de reconexión en un tejido social destruido por otros;
cuando siente que aún la persona más «insignificante» es de superior calidad humana que cualquier desalmado puesto en la cumbre de la coyuntura epocal...
Cuando sucede todo esto, es porque en el interior de ese alguien comienza a hablar nuevamente el Destino que ha movido a los pueblos en su mejor dirección evolutiva, ese Destino tantas veces torcido y tantas veces olvidado, pero reencontrado siempre en los recodos de la historia.

No solamente se vislumbra una nueva sensibilidad, un nuevo modo de acción sino, además, una nueva actitud moral y una nueva disposición táctica frente a la vida. Si se me apurara a precisar lo enunciado más arriba diría que la gente, aunque esto se haya repetido desde hace tres milenios, hoy experimenta novedosamente la necesidad y la verdad moral de tratar a los demás como quisiera ser tratada.
Agregaría que, casi como leyes generales de comportamiento, hoy se aspira a:
1.- una cierta proporción, tratando de ordenar las cosas importantes de la vida, llevándolas en conjunto y evitando que algunas se adelanten y otras se atrasen excesivamente;
2.- una cierta adaptación creciente, actuando a favor de la evolución (no simplemente de la corta coyuntura) y haciendo el vacío a las distintas formas de involución humana;
3.- una cierta oportunidad, retrocediendo ante una gran fuerza (no ante cualquier inconveniente) y avanzando en su declinación;
4.- una cierta coherencia, acumulando acciones que dan la sensación de unidad y acuerdo consigo mismo, desechando aquellas que producen contradicción y que se registran como desacuerdo entre lo que uno piensa, siente y hace.
(Silo: "Cartas a mis amigos". Carta 1)
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En Colombia se está sintiendo la necesidad y la verdad moral de referenciarse hacia personas y propuestas a las que se les sienta coherencia, apertura, cambio, entereza moral. Lo que la izquierda tradicional no considera en sus calculos es que los colombianos consideran que en el momento historico presente es mas vital superar la corrupción que superar al capitalismo y luchar contra el imperio mundial!